El momento más peligroso al operar es cuando dices:
«HOY TENGO QUE RECUPERAR MI DINERO».
Ahí es cuando desaparece la paciencia. Ahí es cuando las operaciones impulsivas empiezan a parecer oportunidades. Ahí es cuando una pérdida puede convertirse en cinco.
El mercado no te debe la devolución de tu dinero.
Respira hondo. Aléjate si lo necesitas. Vuelve con la mente despejada.
Sé sincero: ¿Alguna vez has hecho una mala operación solo para recuperar una pérdida anterior?