El mercado bursátil chino acaba de entrar oficialmente en territorio bajista: ha caído más de un 20 % desde el máximo de junio.

Esto es significativo. Hace unos meses, las acciones chinas protagonizaron un breve repunte ante las expectativas de estímulos. Ese impulso se ha revertido por completo.

¿Qué está impulsando esta caída?

• Los débiles datos económicos siguen quedándose por debajo de las expectativas
• El sector inmobiliario continúa teniendo dificultades
• El gasto de los consumidores sigue siendo flojo
• El apoyo de las políticas no ha bastado para cambiar el ánimo del mercado

Esto importa a los inversores estadounidenses porque:

1. Preocupación por el crecimiento mundial: China es la segunda economía más grande del mundo
2. Se debilita la demanda de materias primas (cobre, petróleo y metales industriales)
3. Exposición de las ganancias de empresas multinacionales (Apple, Tesla y marcas de lujo)
4. Los flujos hacia activos refugio podrían volver a los bonos del Tesoro de EE. UU.

El contraste es marcado: los mercados estadounidenses están cerca de máximos históricos, mientras China entra en un mercado bajista. Una divergencia así no dura para siempre. O China se estabiliza o se enfría el apetito por el riesgo a nivel mundial.

Presta atención a cómo evoluciona la situación durante las próximas semanas.