Las matemáticas son sencillas, pero la psicología es implacable.

La mayoría no puede soportar una década de gratificación diferida. Quieren la recompensa ahora. Revisan su cartera a diario. Se asustan con cada caída del 10%.

Pero el interés compuesto no se preocupa por lo que sientes. Premia la paciencia, no la astucia.

Alimenta a la máquina cuando eres joven y tienes hambre. Deja que el tiempo haga el trabajo pesado. Los primeros diez años parecen no estar pasando nada. Luego, de repente, todo ocurre a la vez.

La parte más difícil no es la estrategia. Es quedarse quieto mientras todos a tu alrededor persiguen lo siguiente.