Los activos creativos también están entrando en la liquidación on-chain.
El protocolo KOR acaba de completar una ronda A de 7,5 millones de dólares: el grupo de inversores es bastante interesante, con Republic Crypto, Animoca Brands, Avalanche, Solana, SevenX, Sfermion, Camp Network y Alumni Ventures.
El problema que quiere resolver en realidad es bastante antiguo: la identificación de derechos de autor y la distribución y la conciliación de ingresos de obras creativas como la música y el cine, que históricamente dependen de intermediarios y de una cadena de contratos. KOR traslada todo este proceso a la capa 2 de Coinbase: registra la identidad de los activos en la cadena, los enruta hacia las marcas y plataformas adecuadas y, finalmente, utiliza USDC para una liquidación programable.
Hay algunos puntos que vale la pena destacar:
Primero, el sector. RWA lleva hablando dos años; la mayoría se ha concentrado en bonos del Tesoro y crédito, mientras que la parte de los IP creativos casi sigue estando en blanco. Pero es precisamente ahí donde hay pagos realmente frecuentes, colas largas naturales y, por tanto, activos idóneos para pagos programables.
Segundo, la estructura de los inversores. No es común conseguir financiación tanto de Avalanche como de Solana, y sumarlo con los recursos de IP de Animoca sugiere que esta capa de liquidación se considera infraestructura pública multiplataforma, y no un apéndice de una sola cadena.
Tercero, el camino. Funciona en Base, con liquidación en USDC: es decir, incrusta directamente una stablecoin regulada en la distribución de ingresos de los creadores. Esta es, por ahora, una vía bastante pragmática dentro de los proyectos de música/cine en Web3.
Los riesgos también son directos: lo más difícil de poner activos creativos en la cadena no suele ser la tecnología, sino si los titulares de los derechos están o no dispuestos a usarla. Esta ronda de financiación solo es la entrada.
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