Liquidación forzosa

Intermedio
La liquidación forzosa se refiere a la conversión involuntaria de activos en efectivo o equivalentes de efectivo (como stablecoins). Es un mecanismo que crea órdenes market para salir de posiciones apalancadas. El término liquidación simplemente significa vender activos por efectivo. Liquidación forzosa significa que esta venta ocurre automáticamente, cuando se cumplen ciertas condiciones.
En el contexto de las criptomonedas, la liquidación forzosa ocurre cuando el inversor o trader no puede cumplir con los requisitos de margen para mantener una posición apalancada. El concepto de liquidación aplica tanto a los futuros como al trading de margen.

Cuando operas con apalancamiento, debes prestar mucha atención al precio de liquidación. Cuanto mayor sea el apalancamiento, más cerca estará el precio de liquidación de tu precio de entrada. ¿Por qué? Veamos un ejemplo.

Comienzas con 50 USD. Entras en una posición long apalancada en el mercado BTC/USDT con un apalancamiento de 10x, lo que significa que el tamaño de tu posición será de 500 USD. Esos 500 USD están formados por tus 50 USD más 450 USD que pides prestados. ¿Qué pasa si el precio de Bitcoin baja un 10%? La posición ahora vale 450 USD. Si la posición incurre en más pérdidas, estas se aplican a los fondos prestados. El prestamista de esos fondos no arriesgará una pérdida a tu nombre, así que liquidan tu posición para proteger su capital. Esto significa que la posición se cierra y pierdes tu capital inicial de 50 USD.

La liquidación forzosa normalmente implica una comisión adicional de liquidación. Esto varía según la plataforma, pero existe para incentivar a los traders a cerrar manualmente sus posiciones antes de ser liquidadas automáticamente. Así que asegúrate de entender todos los riesgos antes de entrar en una posición apalancada.

Muchas plataformas de trading te permiten calcular tu precio de liquidación antes de abrir una posición. Binance Futures cuenta con una práctica calculadora que te permite calcular por adelantado tu PnL (ganancias y pérdidas), el precio objetivo y el precio de liquidación.

En contextos más tradicionales, la liquidación también se utiliza en procedimientos de quiebra, donde una entidad se ve obligada a convertir sus activos en formas “líquidas” (efectivo).