Ganas un poquito y ya quieres retirarlo para gastarlo.
No es que necesites ese dinero; quieres demostrarte que esta vez no jugaste en vano.

En cuanto empiezas a tener ganancias, ya piensas en darte un premio.
Una buena comida, alguna cosita nueva… Tener el dinero en el bolsillo te da tranquilidad.

Pero en cuanto lo retiras, la cuenta de trading vuelve a cero.
El capital nunca crece y el interés compuesto nunca llega para ti.

Así no premias tu habilidad, sino tus ganas de operar.