Los tres activos al contado están bajando: en las últimas 24 horas, $ETH -1,47 %; en las últimas 24 horas, $AAVE -3,89 %; en las últimas 24 horas, $UNI -2,27 %. Esto solo refleja cambios en las cotizaciones, no cambios en los ingresos del protocolo, la demanda de préstamos ni la liquidez; que todos bajen tampoco demuestra que tengan una misma causa. Más que especular sobre lo que hay detrás de la caída, me interesa entender de quién procede el dinero en DeFi y quién acaba recibiéndolo.

Los intereses que pagan los prestatarios y las comisiones que pagan los operadores pueden convertirse en ingresos relacionados con el protocolo; las recompensas en tokens, en cambio, son incentivos para atraer participantes y pueden representar un gasto del protocolo. No se puede llamar a ambas cosas «rendimiento» solo porque ocurran en la cadena. Es como un comercio que cobra una tarifa por sus servicios y luego ofrece cupones para atraer clientes: el dinero que ingresa y los descuentos que ofrece son cuentas distintas, y quien recibe un cupón no adquiere automáticamente derechos sobre los beneficios del negocio.

Los proveedores de liquidez pueden recibir comisiones de transacción o recompensas en tokens, pero también deben asumir riesgos como las fluctuaciones de precios; los prestatarios, por su parte, deben tener en cuenta el riesgo de liquidación si cae el valor de sus garantías. Estas son cuestiones generales para entender DeFi; no significan que AAVE o UNI hayan añadido algún mecanismo en esta ocasión. Qué se puede obtener y quién asume los riesgos depende de las reglas de cada protocolo. No se puede deducir que los titulares de tokens se benefician simplemente porque «el protocolo tiene ingresos».

También hay que distinguir entre saldo y flujo: la cantidad de activos depositados en un momento dado no equivale a las comisiones recaudadas durante un periodo. Aunque un protocolo cobre comisiones, eso no significa que los titulares reciban una parte; debe haber reglas explícitas y hay que determinar si se trata de una propuesta de gobernanza o si ya se aprobó y se puso en práctica. Por ahora no hay información fiable para verificar los cambios más recientes en la distribución de comisiones de estos tres proyectos ni ninguna modificación ya implementada, y tampoco se deberían inventar cifras de TVL, APY o umbrales de liquidación.

Por eso, analizaría por separado el precio, los ingresos del protocolo y los derechos asociados a los tokens. El precio me indica la cotización del mercado; los datos sobre comisiones son los que permiten saber cuánto dinero recaudó el protocolo; y, para saber si los titulares de tokens pueden participar de esos ingresos, hacen falta reglas explícitas que ya estén en vigor. Quién paga, a qué cuenta va el dinero y quién asume el riesgo: hasta aclarar esos puntos, una caída del precio no significa que nadie use el protocolo, y el cobro de comisiones por parte del protocolo no significa que los titulares hayan recibido dinero.