Lecciones de supervivencia de Walt Disney o el mayor robo de la historia de la animación
En 1927, Walt Disney creó su primer gran éxito: el conejo Oswald. El dinero no paraba de entrar, pero cuando Walt fue a firmar un nuevo contrato, el distribuidor Charles Mintz le soltó una bomba. $WLD Resultó que, por un descuido, Disney había firmado unos documentos que, legalmente, le impedían ser dueño de su propio conejo. Y por si fuera poco, el astuto Mintz había comprado en secreto a todo el equipo de animadores de Walt a sus espaldas. A Disney simplemente lo echaron a la calle, sin un centavo en el bolsillo y sin su principal activo. $SEI
Fue un fracaso total. El equipo lo traicionó, unos manipuladores le arrebataron su exitoso proyecto y en el balance quedó un rotundo cero.
Pero Walt, de camino a casa en el tren, en vez de entrar en pánico, sacó una libreta y, desde cero, dibujó... un ratoncito llamado Mickey Mouse. Aprendió una dura lección, firmó nuevos documentos con la máxima protección de los derechos de autor y creó un imperio que, con el tiempo, recompró tanto al conejo como el estudio de sus verdugos.$ARB
Así que, cuando los creadores de mercado vuelvan a sembrar el pánico en los gráficos, activen el modo de ignorarlos por completo. Hemos venido aquí a resistir hasta que estos manipuladores se vayan.
Haz tu propio DYOR
En 1927, Walt Disney creó su primer gran éxito: el conejo Oswald. El dinero no paraba de entrar, pero cuando Walt fue a firmar un nuevo contrato, el distribuidor Charles Mintz le soltó una bomba. $WLD Resultó que, por un descuido, Disney había firmado unos documentos que, legalmente, le impedían ser dueño de su propio conejo. Y por si fuera poco, el astuto Mintz había comprado en secreto a todo el equipo de animadores de Walt a sus espaldas. A Disney simplemente lo echaron a la calle, sin un centavo en el bolsillo y sin su principal activo. $SEI
Fue un fracaso total. El equipo lo traicionó, unos manipuladores le arrebataron su exitoso proyecto y en el balance quedó un rotundo cero.
Pero Walt, de camino a casa en el tren, en vez de entrar en pánico, sacó una libreta y, desde cero, dibujó... un ratoncito llamado Mickey Mouse. Aprendió una dura lección, firmó nuevos documentos con la máxima protección de los derechos de autor y creó un imperio que, con el tiempo, recompró tanto al conejo como el estudio de sus verdugos.$ARB
Así que, cuando los creadores de mercado vuelvan a sembrar el pánico en los gráficos, activen el modo de ignorarlos por completo. Hemos venido aquí a resistir hasta que estos manipuladores se vayan.
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