Una morsa nos enseña que incluso los gigantes sobreviven al mantenerse juntos.
La morsa funciona de la misma manera. Los datos no son conservados por una sola máquina, sino que se comparten entre muchos ayudantes que se apoyan mutuamente. Cada pieza cuenta, y la red se mantiene fuerte porque todos llevan parte de la carga. Cuando algunas partes se van o fallan, otras intervienen y mantienen las cosas completas. Esta cooperación silenciosa es lo que permite a la comunidad almacenar información de manera segura y a largo plazo, sin depender de un solo punto o propietario.


