El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo están a la espera de un acto formal como la apertura de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, para formalizar el reinicio de las relaciones con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, luego de años de ruptura entre el país y los organismos multilaterales, según reveló a Bitácora Económica una fuente que prefirió mantenerse bajo la reserva.

Este reinicio de relaciones significaría que Venezuela podría tener acceso a las líneas de crédito del BID y del Banco Mundial para que este financiamiento sea destinado a dos áreas: salud e infraestructura para el sector eléctrico.

Asimismo, el director del FMI autorizaría el uso de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que el Banco Central de Venezuela contabiliza como parte de sus reservas internacionales, para que estos recursos sean utilizados como parte de la política cambiaria y antiinflacionaria.