A primera vista, una acción y una Acción Perpetua pueden parecerse mucho. Pueden seguir el mismo precio de la empresa y mostrar el mismo gráfico.
Sin embargo, el producto que hay detrás de ese gráfico es diferente.
Comprar una acción significa poseer participaciones en una empresa.
Operar una Acción Perpetua significa obtener exposición al movimiento del precio de la acción a través de un producto de derivados, en lugar de poseer la acción en sí.
Esta diferencia es importante porque los riesgos también son diferentes.
Las Acciones Perpetuas pueden implicar conceptos como el apalancamiento, las comisiones de financiación, los requisitos de margen y el riesgo de liquidación, mientras que poseer una acción sigue una estructura diferente.
Antes de preguntarse hacia dónde podría moverse el precio a continuación, vale la pena entender qué producto estás negociando realmente.
Entender el producto es tan importante como entender el gráfico.
💬 ¿Alguna vez has pensado en la diferencia entre poseer un activo y operar el movimiento de su precio?
Contenido educativo únicamente. No es asesoramiento financiero.
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