El presidente de Argentina, Javier Milei, ha suavizado su postura sobre la dolarización total de la economía, admitiendo que muchos argentinos simplemente no quieren adoptar el dólar estadounidense. En lugar de forzar un cambio rápido del peso, ahora sugiere un enfoque más gradual o impulsado por el mercado.

Milei argumentó que los intentos anteriores de "dolarización endógena" fracasaron porque la gente prefería mantener su propia moneda en lugar de cambiar completamente a dólares. Sus últimos comentarios indican un cambio de la retórica de campaña hacia un camino de política más pragmático.

Mientras que la dolarización era una promesa central durante su campaña electoral, las realidades económicas—como las reservas limitadas de dólares, las restricciones políticas y la resistencia pública—han dificultado la implementación del plan. Los analistas ven esto como una señal de que Milei está moderando sus propuestas más radicales a medida que gobierna.