Hace poco escuché una historia curiosa sobre una empresa que había invertido una gran cantidad de recursos en una máquina extremadamente valiosa.
Era rápida.
Confiable.
Y cumplía exactamente la función para la que había sido diseñada.
Durante años nadie cuestionó su rendimiento.
La máquina hacía bien su trabajo.
Sin embargo, existía un detalle que casi nadie observaba.
Gran parte de su capacidad permanecía disponible durante largos periodos de tiempo.
No estaba averiada.
No estaba detenida.
Simplemente utilizaba solo una parte de todo lo que podía ofrecer.
Lo curioso era que esa capacidad disponible nunca se convertía en utilidad adicional.
Como consecuencia, algunos procesos avanzaban más lento de lo necesario mientras recursos ya existentes permanecían sin aprovechar.
La solución no consistió en reemplazar la máquina.
Tampoco en modificar su función principal.
Consistió en encontrar una forma de que siguiera realizando exactamente el mismo trabajo mientras participaba simultáneamente en otras tareas compatibles.
La máquina continuó cumpliendo su propósito original.
Pero ahora parte de su capacidad disponible también contribuía a otros procesos.
Fue entonces cuando entendí una idea que aparece con frecuencia en conversaciones alrededor de
@Bedrock #bedrock $BR .
El desafío no siempre consiste en conseguir más recursos.
Muchas veces consiste en permitir que recursos ya existentes continúen disponibles mientras participan simultáneamente en funciones adicionales.
No se trata únicamente de poseer activos.
Se trata de aprovechar la capacidad que ya existe sin interferir con el propósito para el que esos activos fueron creados.
Porque en muchos sistemas modernos, la diferencia ya no está en cuánto se tiene.
Está en cuánta utilidad puede generarse a partir de recursos que siguen cumpliendo su función principal mientras contribuyen al mismo tiempo en otros procesos.
#bedrock $BR