El mundo cripto está madurando. Hemos dejado oficialmente atrás los días salvajes de pura especulación minorista y hemos entrado en una nueva era donde las instituciones están al volante. Con regulaciones más claras en todo el mundo, activos tokenizados de la vida real llegando al mainstream y un flujo masivo de capital institucional, el cripto ya no es una industria outsider.
Pero para incorporar a la próxima mil millones de personas, se necesita una cosa grande: confianza universal.
Para construir un sistema financiero en el que los usuarios cotidianos, las grandes instituciones y los reguladores estrictos puedan confiar, la industria tiene que resolver un enorme problema de escalabilidad. ¿Cómo mantienes un ecosistema financiero sin fronteras, disponible 24/7, seguro cuando el crimen digital se mueve a velocidad de vértigo?